Aunque la legislación española reconoce la obligación de los poderes públicos de reconocer, garantizar, proteger y promover la igualdad de trato y no discriminación de las personas LGTBIQA+, la Ley LGBTI estatal de 2023, aprobada después de una campaña sucia y tránsfoba tanto de la derecha como del feminismo transexcluyente, solo reconoce la autodeterminación de género para hombres y mujeres trans, y nos deja fuera a nosotres, las personas enebé (no binarias).
Aunque la ley ha significado un gran avance para una parte del colectivo trans al haber conseguido elles la despatologización para rectificar su documentación, nació con fecha de caducidad al dejar a muchas personas trans fuera de la misma:
- a nosotres, las personas enebé
- a las personas trans menores de 12 años, en contra de la jurisprudencia del Tribunal Constitucional (STC 99/2019)
- a les migrantes trans, que se enfrentan con barreras adicionales y, a día de hoy, tres años después de la aprobación de la Ley, en la práctica no pueden cambiar su sexo/género en su documentación, al no haberse aprobado un reglamento que defina la "autoridad competente".
El no reconocimiento de nuestras identidades enebé en la Ley LGBTI estatal es un incumplimiento de los estándares internacionales de Derechos Humanos. Ya avisamos en 2023 y el tiempo nos dió la razón en 2025. Lo dijo muy claramente el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en julio de dicho año en sus Observaciones Finales sobre el informe del Estado español acerca de su cumplimiento con el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Politicos: El Comité "observa con preocupación que la Ley 4/2023 limita el reconocimiento legal de la identidad de género a las categorías de “hombre” y “mujer”, lo que implica en la práctica, que las identidades no binarias no se reflejan en los documentos oficiales de identidad ni en otros registros administrativos del Estado. A este respecto, el Comité expresa su preocupación por el hecho de que esta falta de reconocimiento expone a las personas no binarias a situaciones de discriminación en diversos ámbitos, incluidos los espacios públicos y de ocio, el sistema educativo, los servicios de salud y el empleo, entre otros".
Reiteradamente nos seguimos enfrentando cada día a situaciones en las que se niega nuestra identidad. No existimos en el imaginario de la sociedad y la gran mayoría de trámites burocráticos requieren que nosotres mismes neguemos nuestra identidad para poder rellenar los formularios. Esta situación supone un perjuicio a nivel psicológico y social en nuestras vidas muy grande, pudiéndose resolver de forma muy simple: modificando el sistema informático.
Se trata de una experiencia casi permanente de invalidación de nuestra existencia, la negativa a aceptar nuestra identidad como real o verdadera. A esto se añade el acoso en el ámbito educativo, laboral e incluso en el ocio. Según una encuesta de la Agencia de Derechos Fundamentales de la Unión Europea, el 81% de las personas enebé evitan espacios por miedo a ser discriminadas, acosadas o a sufrir violencias: un 12% siempre, 24% a menudo y 45% a veces. A ello se añade que un 81% de las personas enebé enmascara su género real (masking) en los espacios públicos y la mitad lo hace de manera frecuente. Vivir escondiéndote, fingiendo una doble vida. Y, a pesar de los elevados niveles de masking, seis de cada diez personas enebé han experimentado discriminación en actividades y espacios de ocio y descanso.
A consecuencia de esta violencia sistemática, tan solo el 44,2% de las personas no binarias considera su salud como muy buena o buena, en comparación con el 85,3% de la población general. De hecho, más del 70% de los problemas de salud que presentan las personas no binarias tienen que ver con la salud mental: ansiedad, depresión, trastornos de conducta alimentaria, entre otros. Por ejemplo, en la población general solo el 6% ha acudido a una consulta de psicología o psiquiatría en los últimos 12 meses, mientras que en la población enebé asciende a un 66%.
La discriminación, la invisibilización, la evitación de espacios públicos, la falta de redes y la violencia social suponen un enorme agravio para las condiciones de vida de las personas enebé, a las que se suman las enormes dificultades para el acceso a servicios de atención sociosanitaria. Las personas enebé que quieren modificar su cuerpo se encuentran con más barreras o se les niega directamente. Estas dificultades y negativas de acceso se incrementan si además son personas gordas, psiquiatrizadas/neurodivergentes o migrantes.
La atención sanitaria a las personas trans se queda atrapada en caminos de transición marcados por el binario hombre/mujer. Como consecuencia, para acceder a un tratamiento hormonal, muchas personas enebé se sienten forzadas a mentir, presentándose como hombres o mujeres trans. Tratamientos como microdosis de hormonas u hormonas que no son testosterona o estradiol ni se contemplan. Muchas personas enebé que quieren acceder a una mastectomia en el servicio público son rechazadas por no seguir las expectativas de una transición binaria a hombre trans, que empieza con un tratamiento hormonal de testosterona. En definitiva, las únicas soluciones que les dejan a las personas enebé que acuden al sistema sanitario abarcan desde desistir de la posibilidad de realizar una transición médica, autohormonarse o intentar reunir el dinero para costear su transición en la sanidad privada; todo ello con consecuencias negativas para su salud mental.
En la actualidad, las personas enebé residentes en el Estado español intentamos simplemente sobrevivir en un mundo binario y hostil, que nos agrede, invisibiliza y ridiculiza. Denunciamos que este sistema binario, fruto de una imposición cultural colonialista, vulnera nuestros derechos, precariza nuestras vidas y margina doblemente a nuestres compañeres migrantes, racializades y refugiades.
Por todo esto, el jueves 26 de marzo, en el marco del 31 de marzo, Día de la Visibilidad Trans, queremos protestar ante las oficinas de los Registros Civiles para exigir que el Estado español cumpla con sus obligaciones con los Derechos Humanos de acuerdo con los estándares internacionales.
Exigimos disfrutar una vida plena y digna. Poder mostrar nuestra identidad abiertamente y ser respetada por la sociedad y por las administraciones nos permitiría vivir nuestra vida con un mínimo de dignidad, un derecho constitucional que se vulnera prácticamente a diario. Poder vivir con dignidad es, además, una necesidad humana básica.
Para garantizar dicha dignidad, exigimos como condición innegociable el reconocimiento pleno de nuestras identidades enebé en todos los ámbitos - en la Ley LGBTI estatal, en la Ley de Igualdad entre Mujeres y Hombres, en la Ley contra la discriminación e igualdad de trato, en la atención sanitaria, en nuestra vida laboral, en el educativo, en el deporte y en todas las instalaciones de ocio. Y lo pedimos en defensa de todas las personas enebé, independientemente de su nacionalidad, edad y cualquier otra circunstancia. ¡Oye, las personas enebé existimos!
Red Estatal Enebé*
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